La Semana Fantástica del Acosador

La Semana Fantástica del Acosador

ACOSO SEXUAL | DÍA DE LA MUJER 

Durante la jordana laboral, sufría tocamientos no deseados y comentarios sobre sus senos
Ella perdió su empleo, su acosador en cambio fue suspendido de empleo y sueldo 15 días

Por Vértigo

En breve llegará el calor y con este el Sol, saldrá de su madriguera. Las chicas se despojarán de sus vestimentas de invierno dando paso a faldas vaporosas y cortas, sandalias muchas de ellas, camisetas fresquitas de tirantes de algodón o bien con ligeras transparencias, y acudirán a sus puestos de trabajo donde se “disfrazarán” de la empresa que representan. Y con el calor también afloran los gañanes, esa especie de hombre que se multiplica con la llegada del buen tiempo como si fuesen gremlins.

Ellos no, ellos no pueden reprimir sus comentarios de babosos más propios de una película de Alfredo Landa que de una de George Clooney. Esta raza tan peculiar de hombre que suele trabajar en unos popularísimos grandes almacenes, de cuyo nombre no quiero acordarme pero del que os daré una pista con el pseudónimo del “El Tajo Británico”. Estos señores, por llamarlos de alguna manera, creen que a sus subordinadas les interesa oír sus babosas ocurrencias o sandeces sacadas de su escueta entrepierna más que del cerebro, te hacen partícipe de ello generando en ti una vergüenza ajena innecesaria.

Quieren confundir, que es distinto a confundir que las empleadas con inferior categoría laboral son mercancía como la que comercializan en sus inmensas instalaciones donde el cliente tiene un trato exquisito y las empleadas son tratadas como prostitutas.

Trabajé en esta empresa durante un año, hace unos doce ahora, donde un jefecillo mindundi de un departamento ajeno al mío me costó el puesto de trabajo, pues el 'gentlemen' en cuestión confundió mi simpatía con lo que él quiso creer y realizó comentarios sobre mis pechos junto con otras situaciones donde la humillación no podía ser más grande.

Lo máximo con lo que sancionan a un acosador es con suspensión de empleo y sueldo durante 15 días, pero tú terminas humillada y sin trabajo. 


Días antes vino a realizar una compra al departamento que me adjudicaron donde yo vendía ropa interior de caballero y complementos. Tal vez esto confundiese al menda y llegó a pensar que mi devoción era vender gayumbos a viejos putrefactos como él, y que disfrutaba asesorando qué calzoncillo recoge mejor los atributos masculinos.

El tiparraco este tomó durante unos breves días la insana costumbre de tocarme la cintura cuando yo estaba de espaldas realizando mi trabajo. Yo me giraba y le miraba con cara de pocos amigos. ¿Qué quería este tío? A falta de unos catorce días de que me finalizase mi contrato, tuve tan infelices acontecimientos que no estaba dispuesta a permitirlos. No me pude reprimir y me jugué mi renovación por no tragar con semejantes vejaciones.

Absorta por las palabras obscenas que este señor dedicó a mis senos nada más finalizar el día, me fui a mi taquilla a cambiarme mientras me hervía la sangre, tenía decidido que con semejante humillación y esa mala ostia no me volvería a mi casa.

Sin pensarlo, subí de nuevo al departamento donde él se encontraba y fuera de mí, con una ira brutal, empecé a llamarle a gritos. Cuando le localicé le dije de todo: “hijo puta”, “cabrón”, “como me vuelvas hacer un comentario como el de antes te parto la cara por mierdero”, etc; le amenacé con abrirle la cabeza y todo. El Sr Zurdo, así se llama o espero que se llamase, pues le he deseado que se muera por feo que suene (Yo le vi muy diestro con la manita en mi cintura). Acojonado por mi reacción empezó a disculparse, le dije que se disculpase con su mujer y que las mujeres allí acudíamos a trabajar no a zorrear con nadie (al menos yo).

Imagen de unos grandes almacenes

A día de hoy, cada vez que lo recuerdo, me entra una puta mala leche que no os imagináis. Solo escribir esto me desahoga a la par que me cabrea.

Al día siguiente me echaron los agentes de seguridad por la puerta como si fuese una delincuente. Busqué un abogado que me costó cerca de 900 euros y que no hizo nada. Acudí a un rollo de estos de la defensa de la mujer y fue otra mierda, muchas de ellas son peores que los hombres. Nadie hizo nada, ante esta empresa no se puede hacer NADA.

Solo conseguí perder dinero y que cada vez que encuentro un trabajo en una firma para vender desde el corner de uno de estos grandes almacenes, echen mi candidatura para atrás puesto que me tienen vetada en sus putas mierdas de establecimientos, que solo sirven para descambiar mercancía usada, orinar cuando no quieres gastar un céntimo, y estar fresquita o calentita según el tiempo.

Lo más chocante es que gente de mi entorno laboral y social de aquel entonces, sobre todo femenino me decía "no le habrás dado pie a ese", “igual le has confundido” y “pues a mí eso no me ha pasado nunca”. No podía dar crédito a esto, he llegado a la conclusión de que para algunas mujeres esto deber ser una especie de halago, o bien un caso de que envidiasen mi “suerte”, pues tal vez nunca se hallan sentido tan deseadas ni siquiera por sus parejas. Sea lo que sea, aluciné bastante.

Y ahora se pone de moda el #MeToo, ¡menos mal! Espero que estas mujeres famosas y populares allanen el terreno para el resto de las mujeres anónimas que solo acudimos a nuestro puesto de trabajo buscando unos ingresos y no para ser asediadas por babosos, gañanes y salidos.

Mi consejo para aquellas chicas, mujeres o chicos, de los que también estoy segura que sufren este acoso sexual, es que hagan lo mismo para no sentirse unos miserables con ellos mismos. Pero sean más inteligentes, frenen a este tipo de gente con otras palabras, al acosador cerquita del oído sin que existan testigos y que no se entere nadie, solo el interesado. Yo tuve demasiados testigos, tanto cuando estaba acosada como cuando le increpé y amenacé. Con esto perdí todo, aunque me quedase como Dios. Y sinceramente no me arrepiento y agradezco el haberme contenido a mí misma porque le habría cruzado la cara.

Antes de acabar destaco otra cosa insólita. Hablé con la jefa de personal, no creyó mi versión, no tenía validez alguna para ella, solo la de aquel hijo de la gran puta. Y por lo que comprobé y oí, en aquel centro había más de uno que jugaba con el pan de las empleadas con el mismo hobbie que el Sr Zurdo.

Lo saben, y lo máximo con lo que les sancionan es con una suspensión de empleo y sueldo durante 15 días, pero tú te quedas sin curro, humillada y no puedes volver a trabajar para ninguna firma dentro de sus centros.

Por cierto busco empleo en Madrid de dependienta, soy muy curranta. Solo pido un requisito para la empresa interesada ya que ellos piden mil, que si no me dejo meter mano no tomen represalias.




Artículo escrito por Vértigo sobre un caso real de acoso sexual en su puesto de empleo.

FOTOGALERÍA: ÁFRICA - Fotografías de José Luis Sánchez Nielfa
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