Hilitos de plastilina | 18 años del desastroso hundimiento del Prestige

Después de 18 años del desastre, por la costa gallega pasaron más de 12.700 buques con mercancías peligrosas en 2016

Sigue sin crearse un organismo técnico capacitado ni ley alguna que regule el tránsito de este tipo de transportes 

OFF JOKES
Por Ácido Kármico |

Se cumplien 18 años del hundimiento del Prestige, una de las mayores catástrofes ambientales de la historia reciente.

Cuando este petrolero monocasco se hundió a 250 km de la costa gallega, después de 6 días con una brecha abierta en su casco, aún Rajoy aseguraba que sólo se trataban de “unos pequeños hilitos con forma de plastilina”. Esos hilitos de plastilina resultaron ser 77.000 toneladas de fuel difícilmente biodegradabale, que contaminaron 2000 km de costa, afectaron a 745 playas1 desde Francia a Portugal y golpearon de lleno la economía gallega, íntimamente ligada a unos recursos pesqueros que se vieron gravemente afectados. Esos hilitos de plastilina causaron un daño económico valorado por la fiscalía en unos 4.300 millones de euros, y un daño ecológico imposible de calcular.
Ante la desidia de la Xunta de Galicia, presidida entonces por Manuel Fraga, y del gobierno central, cuyo vicepresidente era entonces Mariano Rajoy, fueron en un primer momento los pescadores los que, con sus propios medios, se lanzaron a intentar detener la catástrofe. El científico holandés Jan-Paul Zock, lideró un equipo que investigó las posibles afecciones de los pescadores ante la exposición al conocido popularmente como chapapote, hallando síntomas de posibles afecciones respiratorias2 . Tras los pescadores, y algunas unidades del ejército destinadas a las costas gallegas, una legión de voluntarios de todos los rincones de España e incluso del extranjero, se prestaron a limpiar las costas gallegas.



Yo fui uno de esos miles de voluntarios. Llegamos en enero de 2003 a Muxía, la zona cero de la catástrofe, dos meses después del hundimiento y tras casi 20 horas de autobús desde Sevilla. Dormíamos en un pabellón deportivo, en sacos de dormir, y nos duchábamos con agua helada en los baños instalados por el ejército antes de que nos transportaran hasta unas playas teñidas de negro. No olvidaré nunca el olor a azufre, las rocas llenas de esa masa viscosa que resultaba imposible quitar. Hacíamos lo que podíamos con los pocos medios que nos daban en la Protección Civil de Muxía: mascarillas, guantes, gafas y aquel traje blanco que se convirtió en nuestro uniforme de batalla. Pasábamos horas recogiendo chapapote y apenas notábamos avance alguno. Luego en la lonja, las mujeres de los pescadores que se habían organizado junto con un batallón del ejército, nos ofrecían la comida y la cena.

De la gente de Muxía recibimos mucho más de lo que pudimos dar esos días. Sentimos su afecto. Sentimos su pena. Sentimos su rabia. El Prestige dio lugar al movimiento Nunca Mais, que surgió como reacción popular contra la gestión de la catástrofe y que, mediante movilizaciones masivas, reclamó responsabilidades por el desastre del Prestige.

Hoy, 15 años más tarde, las empresas responsables del vertido siguen abonar ni un solo euro y, en el mejor de los casos, se podrán recuperar 900 millones de euros de una poliza de una aseguradora con sede en Londres. Hoy, 15 años más tarde, el señor de los hilitos de plastilina ha pasado de vicepresidente a presidente del gobierno, sin asumir jamás responsabilidades políticas por la gestión de los “hilitos” o por el “Luis, sé fuerte”. Hoy, 15 años más tarde, las costas gallegas siguen padeciendo los efectos del Prestige.

1. https://politica.elpais.com/politica/2017/11/16/actualidad/1510845980_483459.html
2. https://politica.elpais.com/politica/2017/11/13/actualidad/1510570703_204084.html



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