Se busca viñetista de viñeta sin firma

Probablemente a todo humorista gráfico le satisfaga el nivel de difusión alcanzado de su viñeta, pero no que no lleve su firma 

Se busca viñetista de viñeta sin firma

Cuando los poemas de Lorca o Benedetti se comparten a través de las redes sociales, a menudo capturados en imágenes con sus retratos, estos van acompañados de eso mismo, la autoría. Es raro ver casos en que se comparte un poema sin su autor/a, ver unos versos de Federico o Gloria Fuertes sin el nombre expreso de Federico o Gloria Fuertes. Este caso, se extiende a cuando se comparte una canción o un breve párrafo extraído de un escritor. Parecen ser disciplinas donde la sociedad obra-autor está bastante mejor amarrada y mostrada. No aparece una sin la otra. Bueno sí, a veces, pero pocas. 

Cuando se comparte una viñeta, no suele importar demasiado si esta va acompañada de firma o no. Las viñetas de humoristas gráficos son tan veloces en la entrega de sus mensajes que eclipsan la autoría, se queda relegada a un segundo plano, sobre todo (también hay que decirlo) si ya no se ve ni con un microscopio. Con las fotografías ocurre algo muy similar, pero eso da para otro extenso texto. ¿No es acaso lo importante de tal obra? ¿Que llegue el mensaje y alcance un alto nivel de divulgación por delante de quien lo haya realizado? Podríamos decir que sí, sinceramente. Aunque desde luego, no es el único y frío enfoque que se debe dar a la cultura desde una postura un tanto más ética, si es que aún puede defenderse esto antes de que la modernidad la deje derramarse por el desagüe. 

En la actualidad, se vive deprisa la vida online. El torbellino diario de contenidos visuales que pasan por delante de nuestros ojos, nos ha ido marcando y enseñando un ritmo de lectura visual en el que todo debe ser breve y rápido. Sin tener que emplear apenas tiempo. La gente no lee, ojea. La tecnología nos trajo una competencia depredadora en la que la caza del interés del usuario online, pone en primer lugar el contenido breve sin profundidad pero que garantice el "clic", es decir, el vistazo rápido que no lleve al lector a tener que emplear cinco minutos más para informarse bien. Hoy, informarse rápido ha pisado al informarse bien. Nuestra vida son unas siete horas de media diaria haciendo scroll, zampándote dos kilos y medio de ensalada visual cada una de las treinta veces al día que miras a una pantalla. La sociedad ha aprendido a normalizar este ritmo de uso del tiempo. Al igual que hoy se calzan miles de noticias falsas en las que la reacción emocional se ha antepuesto al pensamiento crítico y del derecho de la duda (el tiempo para buscar la veracidad queda anulado, obvio), los contenidos visuales que recibimos en redes y apps de mensajería gozan de la rapidez de la "imagen", pero nadie tiene tiempo de preguntarse quién la habrá hecho, y mucho menos de ir a buscar quién la hizo. 

No se preocupe, esto no es pecado ni delito. Recibimos viñetas, tiras cómicas y memes de un modo vertiginoso cuyas firmas de autor/a (si es que la hubo) ya fue borrada hace treinta o cuarenta reenvíos de whatsapp atrás, antes de que llegara a su móvil. Un día alguien encontró una viñeta fantástica e intencionadamente o no, la subió a una red social en su deseo de compartirla. Sucede a veces que las múltiples plataformas, foros y apps tienen unos parámetros diferentes de las dimensiones en que se han de publicar los posts. Las dimensiones de instagram por ejemplo son algo extrañas y obligan a recortar con bastante frecuencia. El deseo por compartir la viñeta que te ha encantado puede más que el tacto de pensar en conservar la firma del dibujante. Si las firmas de autor en estas viñetas suelen estar en la zona inferior de sus obras, lo más probable es que queden fuera. ¿Es un accidente? Pues no lo sé. En otras ocasiones, la dificultad de descargar la imágenes que otros han publicado como posts, hace que se haga una captura de pantalla y claro, en el inmediato recorte de lienzo que nos dispone el móvil, suele aumentar la probabilidad de ese accidente. Capturas de posts que eran capturas de otros posts... y así se va perdiendo la calidad del píxel, y si la firma ya era pequeña ahora se ve peor. Y total, ya que no se puede leer, qué más da que quede fuera. 

En el caso del borrado intencionado de las firmas, hasta la fecha no he conseguido saber las motivaciones de estos sujetos. En muchos casos no es ya que hayan sido recortadas intencionadamente (esto se ve mucho también con los chistes-tweets), sino que las han borrado directamente sin recorte de lienzo alguno. Incluso, hay que quien llega a poner su firma, o el logotipo de su propia página web totalmente ajena al autor. Se la atribuyan porque sí. Toma ya. 

Probablemente a todo humorista gráfico le satisfaga el nivel de difusión alcanzado si su viñeta se hizo viral. Que no exista huella de su firma en la imagen que se ha propagado, ya le satisface menos.  El panorama laboral de los humoristas gráficos es en general muy precario, buena cuenta de ello da el dibujante JR Mora en su página web, bien por despido, censura, líneas editoriales, diferencias ideológicas, etc. Los dibujantes comen, pagan luz, compran muebles, pagan cuota de gimnasio y de alquiler como cualquier otro trabajador del mundo. Que se publiquen sus viñetas con la firma borrada no es probablemente el gran problema de la situación precaria que viven. Sin embargo, hacer desaparecer la autoría de una obra que ha tenido éxito en tus emociones y en las de las trescientas personas con quien la vas a compartir, sí contribuye en cierta medida a que un artista tenga menos puertas abiertas a su reconocimiento y a sus posibilidades laborales. Piense en ello.

En general, pienso que hay poco esfuerzo por respetar la autoría de esta rama de la cultura visual, el humor gráfico. No se culpe, yo también he publicado y reenviado estampas que venían sin firma. Supongo que el nombre que uso en redes sociales (No Quites La Firma) es un tanto agresivo, casi policial. Temo que algunos me hayan interpretado mal cuando he entrado en algún hilo de Twitter. Pero ni mucho menos se trata de eso. Solo colaboro un poco en que se sepa más sobre las viñetas de los humoristas. Digamos que sumo un poco de información, pero ni de lejos me dedico a velar por la autoría de nada. Es imposible dedicarse a eso en el laberinto de internet. Me gusta buscar y hallar. Pero para eso, hay que tener tiempo.   

FOTOGALERÍA: ÁFRICA - Fotografías de José Luis Sánchez Nielfa
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